Sunday, July 07, 2013

Mis preocupaciones. Por Joge E. González Ayala

Mis preocupaciones.
Por Joge E. González Ayala

Mis preocupaciones de los veintes podrían ser mis soluciones de los cuarenta.
¿Quién no quisiera dejar la seguridad acariciada en la juventud por la irresponsabilidad extrañada en la madurez?
La nostalgia, como las partículas sub atómicas, gira en diferentes direcciones. Con lo que hoy he conseguido hubiera sido muy feliz a los veinte, hoy sólo me causa incertidumbre para mis sesenta.

Más sin embargo el recorrido ahí esta, contante y sonante y al que lo dude que busque en las banquetas en las que dejé halitos de Godinez trabajador.

¿Y ahora qué?
¿Quién soy? ¿Dónde estoy? Y ¿qué me dieron?

¿Cómo les explico a los #YoSoy132, que mi me vieron primero la cara en las asambleas los mismos que se hicieron diputados y senadores a los líderes estudiantiles de mi generación, luchando por lo mismo que les plagiaron a ustedes.

¿Cómo les explico a los chavos que cantar y hacer buenas letras en castellano fue una conquista, casi casi, revolucionaria contra el idioma del imperialismo?

¿Cómo le explico a mi chava que igual hoy cerramos y me voy al monte a escribir este texto para ustedes?

¿Cómo les explico que muchas de las cosas por las que marché, milité, me rebelé, ahora ustedes las defienden por ser “políticamente correctas”, pero en sentido contrario?

¿Hasta dónde la apuesta es correcta?

¿Hasta dónde le puedo decir al couppier que no me de más cartas?

¿Hasta dónde si pierdo la apuesta sólo me incumbe a mi?

¿Estamos jugando poker o 21?

¿A ti ya te lo dijeron?

¿Porque la diferencia entre un poker de ases y una tercia con par, es de vida o muerte?

O capaz que jugamos a la loteria.

El Borracho, la Catrina, el Nopal…. El Diablo.

Y llenando frijolitos nos podemos ir juntando para irnos a la chingada.

Bendita chingada, que sacralizó nuestro querido y amado-odiado Octavio Paz.

Madre de todos, democratizadora de algunos. Venimos, estamos y vamos, a casa de

ustedes, de ti y por su puesto, de mi.

Julio 2013

Tuesday, January 03, 2012

Mezcal

Por Jorge E. González Ayala

Para reiniciar mis actividades sobre la pantalla ahora que no se usan hojas de papel, escogí un tema con muy poca polémica, el mezcal. Ya tendré tiempo más adelante de ahondar en cosas de más ampula y jiribilla.

De tiempo para acá la gente nice y alter, ha vuelto su mirada al mezcal, otros tiempos mal visto y todavía lleno de mitos, verdades a medias y francos oportunismos, al igual que mi querido y bien amado pulque.

Empecemos diciendo que el mezcal es una bebida espirituosa. Me encanta que le digan así. Supongo que se refieren a que alimenta el espíritu, o lo eleva. Estos términos son auténticas vaciladas, así como muchos que se utilizan para describir vinos, comida e incluso piezas musicales, pero de alguna manera expresan lo que uno siente al someterse a determinadas experiencias sensoriales.

El mezcal como el tequila, es una bebida derivada del agave. Este se muele y sus jugos se fermentan para después destilarse. Del agave azul de Jalisco se hace el Tequila, pero en diversos estados de la República se utilizan otras variedades de agave para hacer mezcal. Una de las maravillas de esta bebida es que el mezcal auténticamente artesanal contiene cientos de variantes que hace de su degustación un hábito que afina el paladar y el olfato. Del tipo de mezcal, pasando por los nutrientes de la tierra y la forma en que se elabora y se almacena, o la familia que lo elabora, cada uno obtendrá cualidades específicas. Se puede usar el corazón o las puntas del agave, utilizar tinajas de concreto, madera o cobre para fermentarlo y destilarlo. Se puede almacenar en barricas de madera o en botellones de cristal. Puede dejarse reposar, añejar o ninguna de las dos y servirse joven, o pasado por pechuga. Con gusano o sin gusano. De poca graduación alcohólica o verdaderos trancazos de alcohol. Servido en jícara o en caballito. ¿Cómo lo va a querer?

Al igual que los tacos, cuando le preguntas a alguien cual es el mejor, todo mundo dice que el de su pueblo o el que le que sirven en su cantina de confianza. Yo digo que la mayoría siempre y cuando respeten los ingredientes y procesos artesanales. Hasta que se legisló la denominación de origen, circulaban muchas bebidas con alto contenido de alcohol etiquetados como mezcal que eran principalmente aguardientes de caña de baja calidad y muy altos en metanoles. Lo mismo pasaba hace décadas con el Tequila. Afortunadamente es una práctica ahora ilegal y muy a la baja. Lo malo es que buena parte de los mezcales llamados “artesanales” (término que no me convence) no tienen certificada su denominación de origen, precisamente por eso, porque es fabricado por familias de campesinos en comunidades muchas veces aisladas o por lo menos sin las oficinas burocráticas necesarias para realizar los trámites. Aún así, pueden ser excelentes productos que respetan el proceso sin rebajar o mezclar la ya dijimos, espirituosa bebida.

Agitar la botella para checar el perlado y la consistencia, que debe ser abundante el primero y espeso el segundo al pegarse en las paredes de cristal, ayuda distinguir los de buena calidad. El olor es importante, desconfía de los muy perfumados, y rechaza los que de plano huelen a caña (un olor parecido al de un ron agrio), de plano son de aguardiente. El color, los trasparentes aseguran pureza, no deben contener sólidos, y no fueron reposados en madera. Aquellos que pasaron por barricas, habrán de contener un sabor ligeramente dulce y con notas de madera. Obvio, los industrializados de grande marcas corporativas que quieren encandilarte con supuestos cocteles están fuera de toda consideración.

Desgraciadamente, la mayoría de los que nos llegan a la capital son caros, en especial los de marcas que ya se han ganado cierto prestigio, pero en sus estado de origen, como Guerrero, Oaxaca o Zacatecas, se encuentran verdaderas joyas sin etiqueta a precios increíbles.

Ahora viene lo bueno. ¿Cómo disfrutar el mezcal? Si lo que quieres es ponerte una peda de spring breaker gringo, la verdad, no desperdicies este querido jugo. No es para echarse shots de hidalgo, ni mezclarlo con sprite. Yo sinceramente creo que es una bebida esencialmente, para platicar con los amigos, en segundo término, es una muy particular agüita para pensar.

Uno de los momentos en que más he disfrutado del mezcal es bajo el calor de las playas del pacífico, con una cerveza fría como chaser. La botella se va vaciando a lo largo de la tarde mientras que la plática avanza y el calor con el bochorno se va borrando conforme tu sangre se aligera.

Otra forma de disfrutar el mezcal es evidentemente comiendo. Por alguna extraña razón algunos establecimientos no ponen la importancia necesaria al maridaje del mezcal, o las cervezas de autor, con el alimento. No estoy peleado con las quesadillitas o sopecitos caseros, pero para hacerle honor a un buen mezcal hay que marinarlo con alimentos a la altura de la bebida. Si me van a ofrecer quesadillas que sean echas a mano de buena masa y queso o huitlacoche que se derritan en mi paladar. No sólo de chapulines vive el hombre, disfrutar de un buen mole, con su arroz rojo y tamalito de frijol, es ideal para degustar buenos mezcales. De ahí pasamos a lo evidente, es una bebida de festejos. Ahí donde ya nos hemos tomado la molestia en el banquete, pues no debe faltar un buen mezcal.

Todo esto sin convertirlo en una bebida “seria”. Su carácter informal es precisamente lo que permite disfrutarlo entre amigos, en grupo, sentir ese calorcito en el rostro, permitir que nuestros ojos se pongan risueños y que los lazos se reafirmen durante una larga sobremesa.

Es una bebida de diurna, de charla, no de borrachera loca. Sin embargo para los fríos nocturnos de invierno, nada como un mezcalito para entrar en calor.

¿Se debe mezclar? La verdad no soy muy fanático, y la mayoría de cocteles a base de mezcal no me agradan, se pierde la esencia de la bebida, que es su sabor. Sin embargo en algunos lugares me han logrado sorprender con combinaciones cítricas harto refrescantes. Apunto aquí el Montes en la plaza de las Cibeles de la colonia Roma, en México D.F.

Gusto esencialmente de los provenientes de Guerrero y Oaxaca. No me he internado a fondo en los que provienen del norte del país pero estoy consciente de que hay algunos muy buenos, especialmente aquellos de zonas desérticas con notas minerales, al igual que los vinos, por ejemplo.

De los que nos venden a los chilangos hay varios, muchos de aparición muy reciente que juntos crean una especie de “nueva ola” del mezcal.

Disfruto mucho evidentemente el Danzantes, joven y reposado. De los mezcales de leyenda procuro siempre tener Nahuyaca, muy suave, ligerito. De tiempo para acá me gusta mucho el Unión, también suave, con poca graduación alcohólica y gentil al otro día. Un amigo me regaló un San Honesto, me gustó su sabor ahumado, desgraciadamente no lo he podido conseguir por mi cuenta. El Delirio hace honor a su nombre y los Alipuses en general son cumplidores, así como el Enmascarado rudo y técnico. En Peces de la colonia Roma probé el Alzado, me encantó, incluyendo uno verde con Damiana. Otros muy curiosos pero no fáciles de conseguir son Qué Dios nos perdone (existe el de 75% hecho de puntas de maguey), Buen Viaje (que vende de puerta en puerta un italiano) y uno que si no me equivoco se llama Rojo Corazón, con cochinilla que lo tiñe de ese color, próximamente de moda en la Condesa.

Los establecimientos a la mano para degustar son La Clandestina. Vayan de día a porbar su larga carta y diferenciar uno de otros, para así adentrarse lentamente en ese gusto culpable que es tomar mezcal. Sólo hay tortas y botanas tipo cazares, divertido pero insuficiente para la calidad de mezcales que trabajan. También de noche me incomoda, las aglomeraciones de hipsters no las creo adecuadas para la plática fraterna. El Mayahuel y Los Danzantes en Coyacán tienen la enorme ventaja de su cocina. Tienen cartas de catas que te permiten probar los productos de diferentes zonas geográficas de la República, todo acompañado de comida deliciosa. Uf.

La Botica, sinceramente no me gusta, sin comentarios. La Nacional me gusta para comprar botellas y llevarlas a mi casa, al igual que La Urbana, a pesar del entusiasmo de sus dueños, el servicio y cocina irregulares espantan para probar la enorme variedad de su oferta.

Por último y como siempre, la mejor recomendación es probar y forjarse cada quien su propia opinión.

Salud.

Tuesday, August 05, 2008


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Alejandro Aura

Todos somos hijos del Cuervo

Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta,

pedir los abrigos y marcharnos…

Despedida, A. Aura

Murió de cáncer Alejandro Aura, allá, en Madrid. Acá nos inundó la noticia de tristeza, poniendo a trabajar la memoria atragantada de nostalgia. Pero lo que más perdurará en mi de Alejandro Aura será la imagen una persona que logra ponerse por encima de los estereotipos, el joven de la colonia Obrera que se convierte en poeta en el taller Juan José Arreola, el intelectual de izquierda que esquiva el discurso panfletario para colocarse del lado del trabajo enfocado en la inteligencia, misma que quedó siempre de manifiesto en ese humor fino que tanta falta entre los que estamos de este lado de la banqueta. El promotor que quería llenar de libros las casas de México, que recuperó y defendió la bohemia como ese necesario respiro lúdico en el quehacer intelectual, el que logró envirar la caja idiota con la chispa del humor agudo, limpio, siempre inteligente que lo caracterizó siempre.

Descanse en paz Alejandro Aura, donde quiera que sea, donde su puro y la copa brinden ahora, hablando de música y poesía. Como casi todos, lo conocí viendo Entre amigos, los domingos. Junto a un jovencísimo Andrés Bustamante, dupla que con una producción pírrica compitieron por primera vez contra los ratings dominicales de Televisa. Tiempos en los que la cultura oficial la dictaba la televisión privada y en un hueco semanal, la inteligencia de Aura pudo desde la verdadera televisión oficial, abrir una ventana de “alternativa” que fue una bocanada fresca para toda una generación de televidentes. Entre amigos abrió brecha para voces frescas en aquella avallasadora maquinaria del priísmo que era la televisión. No dudo en pensar que fue ahí el germén que permitiría más de veinte años después escuchar a personas como Victor Trujillo, Deniese Maerker y Fernando Rivera Calderón, en los horarios AAA de la televisión y radio mexicana. Sin olvidar por supuesto esa popularidad, hasta la fecha innegable de la que goza Andrés Bustamente. Era un gozó verlos juntos, reírse de los clichés de los programas de variedades, premiaciones incluidas, y principalmente de ellos mismos. Sátira de los night shows, lograban acompañados de un elenco diminuto pitorrearse de todos, incluyendo la izquierda a la que, por lo menos Alejandro, dijo pertenecer. Nunca podré olvidar el falso documental en el que un anarquista Club de Tobi, le declaraba la guerra a la monarquía, incluyendo a los tres Reyes Magos. Fue también una ventana en la que pudimos ver a Botellita de Jerez, Las Insólitas Imágenes de Aurora, El Tri, Guillermo Briseño e innumerables artistas que tenían cerradas las puertas del mainstream de los medios y nuestra farándula. Fue en la televisión un Quijote alternativo montado sobre la televisión gubernamental.

Más tarde, cuando tuve edad, conocí y prácticamente viví en El Hijo del Cuervo, el bar que había nacido como continuación mejorada y aumentada del original Cuervo en Coyoacán. Nació el concepto “culti bar”, imitado tantas veces con irregulares resultados. Fue El Hijo del Cuervo auténtico centro de reunión de la izquierda rosa de la época. Tertulias bañadas de vino, cubas y plática fueron el menú y razón de ser en aquellos años. Ahí fue donde XE Bubulú y el Gabinete del profesor Güiri Güiri fueron el germen de lo que harían más tarde en la televisión. Fue lugar también de propuestas que abarcaban lecturas, presentaciones de libros, son, rock y todo aquello que buscara un espacio. Mucho le deben lugares como El Vicio (antes Hábito), Rockotitlán, LUCC, Atrio, Las Hormigas, Péndulo y similares al Hijo del Cuervo de aquellos años. Por mi parte, si lo tuve en mente a la hora de abrir Pasagüero. Generar un espacio dónde programar propuestas interesantes a mi gusto e interés. De paso generarme un modus vivendi cercano a mis inquietudes intelectuales. En ese sentido creo que todos somos hijos del Cuervo, así sea sólo oficial el hijo que aún pernocta en el centro de Coyoacán.

Pero no queda ahí el legado de Alejandro Aura, como promotor me tocó ver su esfuerzo como primer director del entonces Instituto (ahora secretaria) de Cultura del Distrito Federal. Había gran entusiasmo por la primera elección de jefe de gobierno y por una primer administración en ese entonces, de lo que se suponía era un partido de izquierda. Era además la “cultura”, una de las trincheras desde donde se había dado la batalla por elecciones libres en el país. Fue Alejandro Aura un director inteligente que supo evitar las tentaciones dogmáticas que deseaban impulsar un proyecto cultural que impusiera un ideario de izquierda sesentera y trasnochada. Atajó los ataques de aquellos que soñaban con una revolución cultural, lejana a la apertura que un gobierno democrático debía tener. Muchos y diversos proyectos albergó la secretaría de cultura. También polémicos y con resultados diferentes. El más visible, fue la apertura del Zócalo capitalino a los conciertos y eventos culturales, quitándole el lastre cívico corporativo que durante 70 años de priato había anquilosado a la plaza mayor. Otro, al que le tuvo Aura un enorme amor fueron los libro clubes. Era su sueño que de una manera comunitaria el gusto por la lectura se insertara en los hogares de los capitalinos y puso todo su esfuerzo en ello. Hubo otros como el faro láser en Paseo de la Reforma que fracasaron rotundamente. Sin embargo se notó y se extraña su esfuerzo, porque más tarde la cultura dio paso a la ambición electorera y ahora, peor aún, a la trinchera del despechado por las elecciones que no le favorecieron.

Se fue Alejandro Aura con sus poemas por delante, con su olor a tabaco. Se fue un dandy, un hombre de su tiempo comprometido con sus ideas. Se fue un ejemplo de inteligencia, buen gusto y sobre todo buen humor. Hacen falta más hombres que como él, toman la vida como escenario de un gigantesco cabaret, dónde son actores y público a la vez, y donde la razón de ser parece que es convivir por esta corta noche que es la vida, con los que uno quiere, entre comida, copas, canciones y poemas. Una noche en aquel Hijo del Cuervo donde reímos, comimos y lloramos con nuestros mejores amigos. Gracias Alejandro Aura por tu ejemplo, gracias por grafitear sobre el muro de los solemnes tu nombre. Te extrañaremos.

Hago una caravana a las personas que estoy echando ya tanto de menos,

y digo adiós.

Alejandro Aura (1944-2008)




Tuesday, April 08, 2008

El Tibet y el Lama

Por Jorge E. González Ayala

Una de las causas “políticamente correctas” que han abrigado en las últimas décadas las malas conciencias del primer mundo y los séquitos del new age, es la defensa del Tibet y su Dalai Lama. Ahora que arrecian las protestas contra la China comunista por la proximidad de los juegos olímpicos cabe señalar algunas cosas sobre el budismo y el Dalai Lama. Efectivamente, el pueblo tibetano vive bajo el yugo de una dictadura extranjera, salvaje e inhumana. Pero saben una cosa, los Lamas eran iguales o peores. Sostenían una dictadura teocrática, con en demérito de esa perversa característica de subyugar a una población en nombre de creencias religiosas. Así, cada monje Lama era considerado con el valor de su peso en oro, mientras al resto de la población le tocaba trabajar y obedecer. Los Lamas vivían a todísima madre en sus monasterios, orando, rezando, y obviamente sin trabajar. No hay que ser marxista para adivinar de dónde provenía la fuerza de trabajo para mantener a estos vividores, similares a todos los demás de otras jerarquías religiosas del mundo. No admito que tantos supuestos “progresistas” toleren y justifiquen como correcta una plutocracia como la de los Lamas y critiquen a la iglesia católica. Son iguales. Los Lamas mantuvieron durante siglos un régimen feudal en el Tibet. Como toda teocracia que se respete, incluía castigos físicos y penas de muerte, sin mucha diferencia con los Talibanes, por ejemplo.

No había elecciones, los monjes mandaban en nombre del budismo y punto. Ni crean que las mujeres tenían los mismos derechos que los hombres. De hecho el propio Dalai Lama ha declarado que no hay nada de incorrecto en acudir a los servicios de una prostituta siempre y cuando no pague un tercero los servicios. Eso si, como buena teocracia, el sexo oral, anal y la masturbación, son considerados incorrectos. La doble moral de siempre.

El Dalai Lama es un farsante, como todos los líderes religiosos. Un hombre dedicado a las relaciones públicas y al redituable negocio de lavar las culpas espirituales de los ricos, de los necesitados de una fe ligera y que se acomode a sus banas necesidades en las que todo se puede comprar, incluyendo espiritualidad y sabiduría. No es el mismo el budismo que practica Richard Gere que el que obligan a practicar a un pobre en una dictadura budista como la de Sri Lanka. De hecho los Lamas también se han encargado de perseguir ferozmente a los seguidores de una secta budista tibetiana, seguidores de Dorge Shugden, que el Dalai prohibió, con muertos y toda la cosa. Además que el muy pacifista Dalai, apoyó el derecho de Pakistán y la India a construir armas termonucleares y recibió donativos de la secta de la Suprema Verdad, que realizó un ataque terrorista en Tokio con gas sarin y recibió personalmente a su líder, Shoko Asahara. Por cierto, para desgracia de Richard Gere, Steven Seagal, se mochó con un donativo suficiente para que el Lama lo declarara Turku o lama reencarnado. ¡Salúd! Por cierto todo esto está documentado por el periodista y campeón de los políticamente incorrectos, Christopher Hitchens, en su libro God is not good.

Nadie que se diga defensor de los derechos humanos o de la democracia puede apoyar a un estado teocrático en dónde las personas quedan a merced de una clase política resguardada en sus interpretaciones de la fe. El Tibet tiene tanto derecho a ser libre de China como de la teocracia criminal del Dalai Lama.

¡Liberen al Tibet y que chingue a su madre el Dalai Lama!

Posdata: Otro crimen de este señor es ser responsable del retiro musical de Leonard Cohen y de la ñoñez actual de los Beastie Boys, sólo por eso lo deberían de colgar de los huevos.


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DI NO A LOS LAMAS

Sunday, April 06, 2008

Sin Alternativa

Por Jorge E. González Ayala

Desde el año 2000, decepcionado del PRD, que voto por los partidos “social demócratas”. La necesidad de una alternativa de izquierda seria y real (actualmente el PRD no es más que un PRI de cuarta categoría), se impone en un país de larga tradición progresista como el nuestro. La gran diferencia entre México y otros países latinoamericanos es que aquí ganaron los liberales en el siglo XIX. Esto nos otorgó una tradición republicana que sospecho nos liberó de las dictaduras militares del siglo XX. Así, mucho vimos con buenos ojos los intentos por gestar un partido social demócrata. El primer intento, liderado por un viejo comunista y luchador social como Gilberto Rincón Gallardo, no logró su registro en las elecciones del 2000. Después, ocurrió un primer síntoma de que esta izquierda no lograba quitarse los atavismos históricos, se escindieron. Para las siguientes elecciones dos partidos socialdemócratas buscaron su registro: Fuerza Ciudadana y México Posible. Pocos pero sectarios como siempre, si juntos no habían obtenido el registro, separados seguramente era mejor estrategia. Por azares del destino, tuve oportunidad de conocer al presidente de Fuerza Ciudadana, Jorge Alcocer. Un amigo me llamó para que les propusiéramos una campaña de medios. Nuestro diagnóstico era que su carta fuerte para conseguir el registro era aprovechar los tiempos oficiales en televisión y radio con una fuerte campaña de spots dirigidos a los jóvenes. Le presentamos una serie de propuestas creativas de lo qué creíamos generaría un impacto entre éste sector del electorado. Su respuesta es que estaba muy bonito, pero no había dinero. Ah caray, pensé yo, cómo no va haber dinero si a los partidos les dan muchos millones de pesos del erario público precisamente para que hagan campaña. Supongo que por alguna razón tenía un compromiso con mi amigo y acabamos haciendo un spot en animación 2-d, de quince mil pesos bastante pobre visualmente y sin posibilidades causar impacto alguno. Cuando salí de sus oficinas y observé las varias camionetas Astek nuevas con el logotipo del partido me indigné. No tenían la menor intención de lograr el registro, sólo era un negocio que les permitiría gastar muy buen dinero de nuestros impuestos y a parte, en automóviles de evidente mal gusto. Que sean avorazados no me sorprende, ¿pero por qué tienen que ser tan nacos? Luego una buena amiga me comentó el sueldo de seis cifras que recibía un familiar de Jorge Alcocer por levantar el registro fotográfico del partido y terminé de confirmar mis sospechas. Voté por México Posible y ninguno de estos partidos consiguió su registro.

Para el 2006 se anunció otro intento de esta llamada social democracia, esta vez con el nombre de Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina. Había varias reconocidas personalidades de sectores progresistas involucradas. Pero otra vez desde el principio se vio que el proyecto nacía dividido e inestable. El ala campesina del partido, tal parece priistas de viejo cuño, deseaba literalmente venderle la candidatura a la presidencia al Dr. Simi. Las otras dos alas, la del feminismo representada por Patricia Mercado y la de la “socialdemocracia” representada por Alberto Begné cerraron filas para evitar el golpe de estado y el fin de la posibilidad de un partido con propuesta política en vez de uno de mercenarios. Salió el ala campesina, se salvó el proyecto, pero se veía debilitado. Llegaron las elecciones y me llamó la atención la campaña tan deslucida, más a sabiendas de que el hermano de Alberto Begné es un reconocido publicista. Otros que ni siquiera intentarán lograr el registro y se embolsarán unos millones, pensé. Pero entre el desprestigio del PRD del que ya muchos estábamos hartos al igual que de su candidato AMLO y un carisma natural de la candidata Patricia Mercado, el Partido Alternativa Socialdemócrata, consiguió su registro contra todos los pronósticos.

Muchos recibimos con gusto la noticia. Tal vez ahora si habría la oportunidad de ver nacer una verdadero partido de izquierda. Con el registro llegó también el dinero y por supuesto la ambición. Muchos allegados al partido me contaban los problemas al interior. Efectivamente, no era miel sobre hojuelas. La carismática Paty está casada por ejemplo, con un sindicalista de viejo cuño de la CFE. A ella le escuché decir que lo primero que hizo cuando obtuvieron su registro fue comprarle una camioneta a su mamá. Algunos pensaran que es una buena hija. A mi me pareció en principio la declaración de una persona estúpida, pero sobre todo me dejó claro que las prioridades eran monetarias y materiales más que ideológicas. Ni modo, eran seres humanos como todos. Sin embargo ahí no paraba la cosa. Me contaban de las diferencias entre Mercado y Begné. Unos decían que Mercado más parecía querer administrar una ONG que un partido político. Otros me decían que Begné quería convertir al partido en uno más que intercambia alianzas por prebendas. Total que estaban de pleito y por dividirse.

Todavía en una reunión un amigo me dijo que realmente estaba a punto de tronar el asunto, que Begné era un gangster al viejo estilo priista. A sabiendas de que las pasiones se desbordan, tomé el comentario con escepticismo. Le dije a mi amigo que a ver cómo le hacían para permanecer unidos porque si no, yo ya no iba atener por quién votar en las elecciones. Me dijo que no había remedio, que era un hecho la escisión, o ellos o nosotros, creo que fue lo que me dijo.

A los pocos días fue la famosa asamblea de los porros. Con los antecedentes que me dio mi amigo sobre Begné me quedó claro quién había armado el operativo. Lástima porque yo, como electorado común y corriente, confiaba en él. Además, ahora resulta que Miguel Ángel González Compeán es de izquierda, cuando ha sido un priista hasta la médula de los huesos, y de los chafas. Luego cuando leí la respuesta de Begné en Reforma, confirmé mis dudas, aquellos que apelan salvaguardar su honor ante su familia, tratan de desviar la atención queriendo hacerse pasar como víctimas de sus propios victimarios. La doble moral de siempre.

Ahora pude ver los videos de la asamblea y el periódico Reforma ya nos detalló quienes eran y cómo operan los porros que contrató Begné para sacar a sus opositores a chingadazos. Qué forma de sacar el cobre. Se acabó nuestra ilusión de tener un partido de izquierda moderna y comprometida con las ideas. Se la cargó el carajo la ambición. Ahí está uno de los cánceres de nuestra democracia, la gran cantidad de dinero que se le da a los partidos. Por ese dinero es el desgreñadero en el PRD, no por cuestiones ideológicas. Por ese dinero los que parecían nuestra izquierda rosa y decente acabaron mostrándose turbios y oscuros Por 130 millones de pesos anuales para un partido político que con estos hechos ha perdido toda razón de ser.

No tengo por quién votar las próximas elecciones. Por el momento, los que somos de izquierda, nos quedamos sin ninguna alternativa.


Thursday, February 14, 2008

Hablemos de petróleo

Por Jorge E. González Ayala

En teoría el petróleo nos pertenece a todos. En teoría, es de la nación. En teoría. Pero veamos la realidad, el petróleo no le pertenece a la nación y en consecuencia a todos, como era la intención de inicial de la nacionalización de esta industria. La verdad es que el petróleo le pertenece a los que controlan el estado, como quien dice, a la clase política, o sea, a unos cuantos. Aquí se reparten el petróleo de todos nosotros. En primerísimo término, el sindicato, que no es otra cosa que una mafia multimillonaria, gran monumento a la corrupción y al sistema de prebendas políticas.

En segundo lugar está la administración en turno. Todas y cada uno de ellas se han servido con la cuchara grande. PEMEX es utilizado para mantener un gasto corriente de la administración pública, lo menos, impúdico para el nivel de subdesarrollo y pobreza de este país. De ahí salen oficinas de lujo, choferes, guaruras, aviadores, coches, gastos de todo tipo desde la tintorería, hasta cirugías plásticas en el extranjero, más vaya uno a saber que cantidad bárbara de caprichos y llanos abusos de la corrupción y el poder.

En tercer lugar están los proveedores y beneficiarios de los contratos de PEMEX. ¿Cuántas fortunas inmensas se han forjado bajo el cobijo del compadrazgo, el nepotismo, el moche y la corrupción? ¿Cuántas?

Todo esto para que una de las petroleras más grandes e importantes del mundo esté quebrada. QUEBRADA. Cuando es un negocio multimillonario en que a últimas fechas se ha vendido a cien dólares el barril de petróleo. Como quien dice, la industria petrolera que en teoría nos pertenece a todos y debería ser motor de nuestro progreso, esta quebrada por el mal manejo que de ella han hecho.

Ahora quieren abrirla al capital privado. La cuestión es por qué. Básicamente porque el dinero ya no les alcanza. Y como todo lo que genera PEMEX se va a mantener un aparato burocrático indecente, a un sindicato ladrón e ineficiente y a las arcas de contratistas corruptos, pues simplemente PEMEX no tiene recursos para re invertir en si mismo y generar más dinero, que le urge a la burocracia para poder seguir viviendo a toda madre.

El régimen fiscal al que está sometido PEMEX asegura la riqueza del aparato estatal y la quiebra financiera de la empresa, nuestra empresa. Ahora quieren que inviertan extranjeros a los que ni en drogas se les sometería al mismo régimen, ya que evidentemente no sería negocio. Pero no sólo eso, en ese decidir quienes le van a entrar a invertirle a PEMEX tendremos de nuevo toda sarta de compadrazgos, amiguismos, nepotismo y corrupción sin límite. Seguramente los involucrados y círculos cercanos a ésta administración están frotándose las manos pensando en los millones y millones de dólares que se meterán en los bolsillos además de garantizar la subsistencia de esta pléyade de imbéciles que nos gobiernan y legislan.

En primer lugar PEMEX no debería estar en quiebra. El primer paso sería llamar a cuenta a los responsables, ex presidentes, ex directores y sindicato. Auditarlos, averiguar por qué una empresa de todos nosotros esta en banca rota. En el menor caso será negligencia, en muchos, descarado desfalco, fraude y robo. Habrá que enjuiciarlos embargarlos y encarcelarlos. Que ni ellos ni sus descendientes puedan disfrutar de los frutos del gran fraude nacional.

Ese sería un solo primer paso, para sanear PEMEX, sin privatizarlo. Desgraciadamente y he aquí el meollo del asunto. No se trata de meter a unos cuantos presidentes, políticos y líderes a la cárcel. Siendo PEMEX nuestra mayor fuente de ingresos es también el tronco financiero del país y de, como ya dije, su gobierno. Sanear PEMEX significaría sanear el aparato burocrático y su fisco. Significaría la auténtica y verdadera reforma del estado. Porque necesariamente sanear PEMEX requeriría de otro régimen fiscal y cortar ese flujo de dólares para la burocracia. ¿De dónde sacaría ahora dinero el gobierno? Pues de los impuestos. Pero a los ricos no se los van a cobrar, porque son ricos, y además son re chillones, y con su dinerito y poder otorgan numerosos favores a la clase política. No, a ellos ni tocarlos, a ellos no les van a cobrar impuestos. Tampoco a los pobres, porque no tienen, y luego se alborotan, y hacen mítines y marchas. O peor, dejan de ir a los mítines y marchas que arman los partidos a cambio de prebendas, como por ejemplo, no cobrarles impuestos, luz, agua, predial. Y sus líderes también les otorgan convenientes favores.

A la clase media, que ya esta jodida checando tarjeta en una oficina, pagando, IVA, ISR, IETU, predial, luz, etc. Pero ya no aguanta la clase media, además de que con lo que pueda dar con sus suelditos, pues no alcanaza.

El gobierno tendría que gastar menos, recortar gastos de oficina, servicios de lujo, cocineros, edecanes, guaruras, choferes, comidas y borracheras en restaurantes de cinco estrellas, viajes nacionales e internacionales, coches, camionetas blindadas, celulares, teléfono, servicio postal gratuito y todas esas cosas indispensables para que trabajen nuestros servidores públicos. Pero, pues no, no lo van a hacer. ¿Así qué chiste estar en la polaca?

O cortarle dinero a los partidos que cuentan con millones y millones, algunos como el PT, Verde y Convergencia, sin tener siquiera razón de ser. Pero no, los partidos no van a cortarse ellos mismos el negocio, incluyendo a los que dicen defender nuestra soberanía y a la patria. No, mejor se van a acabar ellos solos el petróleo y si en algún momento invitan a manos privadas, ya sean nacionales o extranjeros, a repartirse el botín, lo harán, con tal de poder seguir saqueándonos con el discurso de que el petróleo es nuestro. Pero no nos chupemos el dedo, es pura demagogia.



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El Gral. Cárdenas expropiando el petróleo.

Thursday, November 01, 2007

El maestro Chain

Por Jorge E. González Ayala

Lo conocí en 1991. Era mi maestro de piano en el Instituto Cardenal Miranda, a donde me había inscrito con la ilusión de aprender lo más posible de música y en especial de composición. Era también la primera vez que me sentaba frente a un piano, llegaba como muchos, guitarrista con formación roquera. Algo de solfeo y algo guitarra eran mis escasos conocimientos. Era yo todo juventud y todo entusiasmo. Él era bastante joven también, como treinta y dos años. Su nombre completo era Luis Armando Elías Chain, pianista, compositor y maestro. Proveniente de una familia de origen libanés, había estudiado algunos semestres de física en la facultad de ciencias, antes de cambiarse a la Escuela Nacional de Música. Ahí estudió piano con la mta. Consuleo Villalón y composición con el Mto. Rosado y el Mto. Jímenez Mabarak, todos ellos de muy avanzada edad, últimos sobrevivientes con Blas Galindo en aquél entonces, de la generación de oro de la música de concierto mexicana, previa a los años cincuenta.

Genio o loco, fue siempre tema entre sus alumnos. Sin lugar a dudas, era un apasionado de la música, a la que se entregaba de tiempo completo, sin restricciones. Recuerdo llegar a un frío salón en la parroquia de Sto. Domingo de Guzmán, en Mixcoac, a lado de la Universidad Panamericana. Tenía la primera clase de los lunes, a las 9 am de la mañana. Invariablemente se encontraba ya frente al piano, practicando, componiendo, repasando una y otra vez los arpegios de sus piezas, que conocía de memoria. Antes de entrar en calor con mi clase, que seguramente le entusiasmaba poco ya que a los dieciocho años difícilmente sería concertista o siquiera alcanzaría un nivel medio como instrumentista. Así me fui familiarizando con sus composiciones, muchas apenas en proceso de gestación. Piezas como su fantasía para orquesta titulada Chac, que haría llover en la sala en determinado momento y cuyo coro infantil lograría reproducir el canto de las ranas bajo la lluvia. Sus piezas para piano, entre ellas una que si llegamos a escuchar completa titulada Palestina, arpegios menores y disminuidos, tristes, que en sus palabras, evocaban el pesado paso del pueblo palestino exiliado a la fuerza de sus tierras.

Chain, como le llamábamos todos, se convirtió no sólo en mi maestro, se convirtió en un gran amigo e influencia. Mío y de buena parte de sus alumnos e incluso de quienes no tomaban clases con él. Tenía un peculiar punto de vista, radical e iluso, un último romántico perdido a finales del Siglo XX. Admiraba profundamente a Liszt, Bethoveen, Chopin, Chávez, pero por sobre todas las cosas a Silvestre Revueltas. Más que los sonidos nacionalistas (aunque Revueltas nunca perteneció a dicha corriente), creo que Chain se identificaba con la figura de Revueltas. Se sentía como el violinista de Santiago Papasquiaro, lejano a los reflectores, a la política cultural, a la vanidad y al ego. A la distancia creo que se sentía aislado. Tenía gran recelo por la música de vanguardia, aunque la conocía bien, incluso contaba de un curso en Estados Unidos con John Cage y gustaba mucho de Penderecki. Creía poco en los maestros que instruyeron a su generación, Mario Lavista, Julio Estrada y Federico Ibarra. Para él los Maestros Jímenez Mabarak, Rosado y la Mta. Villalón eran la única verdad en la enseñanza de nuestro país. Compartía con Revueltas también problemas de desordenes de personalidad (ahora que esta en boga decir que Silvestre sufría de trastorno bipolar, el Mto. Chaín también sufría de cambios drásticos y repentinos de humor), además de padecer también adicción, no al alcohol por cierto, a la cocaína y finalmente a la base o bazuko.

Nunca entró a concurso alguno ni aplicó para ninguna beca, tan de moda en aquellos años con un Conaculta en su apogeo. Veía en muchos de sus contemporáneos demasiada vanidad, lejana al purismo de lo que él consideraba arte. Sin embargo tenía un talento innegable, era un pianista de buen nivel y un obsesionado de la composición. Una y otra vez probaba en el piano sus ideas, inventaba escalas, teorías, dominaba diversas técnicas, desde el canon y fuga hasta las que se inventaba de la manga.

También era evidente que junto a su adicción, que como todas fue progresiva, iba de la mano un deterioro de su sano juicio. Nada de peligro, pero era inminente su paranoia. Hablaba de hombres grises que nos vigilaban y perseguían (ah, porque incluía a sus amigos y alumnos). Seres extraterrestres muy parecidos a los personajes grises de Michael Ende en su novela Momo. Sólo que estos no eran ladrones de tiempo, sino emisarios que pretendían evitar la evolución del hombre y nuestro ascenso a otra dimensión, que por otro lado era apoyada por otros extraterrestres, llamados seres de luz. Esas eran las teorías de Chaín. Podía estar uno platicando con él en la calle y si de repente se acercaba el paletero, te obligaba a retirarte bajo la aseveración de que nos vigilaba, de que pretendía evitar que encontráramos luz. Anécdotas como esas tuvimos todos mil, incluyendo la vez que me habló un domingo en la mañana (prohibitivo desde entonces en mis usos y costumbres), para decirme que debía ir a Teotihuacan porque iba despegar la pirámide, tal cual.

Pero más allá de lo anecdótico, era un músico consumado, un artista. El concierto que se ofreció con sus obras en la sala Manuel M. Ponce de Bellas Artes, dejó testimonio de su talento. Piezas para piano, voz, corno, ensambles de cámara. También la ópera Historia de una alma, que hizo bajo comisión de los Carmelitas sobre la vida y obra de Santa Teresita, y que quedó grabada por Sony Music (CDEC2 499186), a pesar de todas las partes narradas que insistió en incluir con la vana intención de llegar a las masas tipo radio novela. Pero la música en general es muy buena. Quedó mucha música inédita, en borradores, en su computadora. Recuerdo mi última visita a su casa, el teclado de la PC completamente borrado por el paso de sus dedos sudorosos y la ceniza de cigarro. Ahí me mostró un concierto para piano y orquesta en el que trabajaba. Queda pendiente la tarea de recuperar su archivo para digitalizarlo y no se pierda. Así como recuperar las escasas grabaciones e intentar estrenar sus obras, mayoritariamente inéditas. Sueño mayor, estrenar la ópera.

El 30 de octubre de 2004 falleció el Mto. Chaín. Yo estaba en una de las múltiples inauguraciones del bar que había montado en el centro histórico cuando me avisaron que lo estaban velando en el panteón francés. Un infarto fue el culpable durante la fiesta de muertos del Instituto Cardenal Miranda. Recordé que frecuentemente nos decía que moriría antes de cumplir los cincuenta años y en un reventón. Raro, porque era antisocial y raramente departía en las fiestas, aunque cuando lo hacía era con mucho gusto de disfrutar el cariño de sus alumnos. No me sorprendió cuando me lo dijeron. Cumplió su palabra. Los últimos años su salud se había deteriorado enormemente, un absceso de grasa gigante, común entre los adictos a fumar base, cubría su espalda como enorme joroba. Rengueaba, y a partir de la muerte de sus ancianos padres había decidido en señal de luto no cortarse el pelo ni la barba. Cuando visitaba los museos con sus alumnos no lo querían dejar entrar por su aspecto de indigente. Era una especie de Francisco Goitia del piano. También a partir de la muerte de sus padres creo que inició su pleno abandono personal. No paraba de fumar tabaco y bazuco, todos los días. Tampoco paraba de trabajar, su casa estaba llena de pizarrones atiborrados de notas, partituras tiradas por todas partes, ceniceros repletos. Esto y supongo la inmensa soledad que sentía en su alma, fueron allanando el camino para el infarto. Por último, cabe destacar al hombre noble, desinteresado, preocupado por sus familiares, amigos y alumnos. De él recibí lecciones de humildad, aprendí a rechazar la falsedad que nos obliga a convertirnos en hombres grises, envidiosos y mediocres. Esos eran los hombres grises de los que me hablaba, los que no soportan que uno tenga una llamita de luz y viven obsesionados con apagarnos. Descanse en paz maestro Chaín. Muchas gracias ¡Lo extrañamos!







Chain y yo